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Cómo superar la ansiedad y sus consecuencias


Todos somos ansiosos, sin excepción. La ansiedad es una emoción normal que tenemos todos los seres humanos. No es posible vivir sin ansiedad. Así como necesitamos la presión sanguínea, necesitamos la ansiedad. La ansiedad es una emoción normal de acción, que nos mueve del punto A al punto B. Por ejemplo, si vos estás en el aeropuerto tomando un café, de pronto mirás el reloj y te das cuenta de que tenés que embarcar porque el avión está pronto a partir, se disparará tu ansiedad.

¿Qué cosas pueden disparar la ansiedad?

Estar frente a una novedad, como estar de viaje y dormir en un hotel, o el primer día en un nuevo trabajo
Tener una preocupación. ¿Qué es una preocupación? Es un problema, o la idea de un problema, que dispara la ansiedad normal. Esta nos provee las fuerzas necesarias para encontrar una solución. Ahora, si vos tenés una preocupación por un tema de salud, económico o de pareja, e intentás resolver ese problema haciendo algo, pero esa ansiedad no te ayuda a solucionarlo, esta se transforma en "ansiedad patológica" o angustia.

¿Alguna vez has sentido angustia? Angustia es ansiedad patológica, o como la llaman los psiquiatras: un "trastorno de ansiedad generalizado". Una persona con angustia que no logra controlar puede sufrir de dolor en el pecho, contracturas, insomnio, hipervigilancia, intranquilidad y afecciones gastrointestinales, entre otras cosas. Todos síntomas de que tiene un problema sin resolver y se ha quedado estancada.

 

Al pensar soluciones, evitamos transformar lo normal en patológico.

 

Hoy en día hay mucha gente que sufre de "trastornos de ansiedad", tales como: obsesiones, compulsiones, ataques de pánico, fobias, estrés postraumático, etcétera. Y, cuando hay un trastorno, siempre se resuelven los problemas, incluidas las relaciones interpersonales, de la misma manera.

¿Por qué nos preocupamos? Porque la cultura reinante nos enseña a preocuparnos. Esta nos dice que si vivimos preocupados, somos responsables. Una persona se enferma, entonces alguien comenta que se enfermó pero es responsable. Otros se preocupan demasiado porque creen que es una señal de amor. Algunos padres no duermen en toda la noche pensando en sus hijos, y creen que lo hacen por amor. Estar todo el día preocupándose por alguien se considera una señal amorosa. Otros viven preocupados porque creen que así podrán prevenir algo más grave.

¿Qué deberíamos hacer cuando tenemos problemas? Lo ideal es provocar ideas para resolverlos porque son una parte inevitable de la vida. De esa manera, la ansiedad normal nos empujará a la solución y no se convertirá en angustia que nos puede arruinar la vida. Dos ideas a tener en cuenta en épocas de dificultad.

Priorizar las preocupaciones

Anotá todas las preocupaciones que tengas en un papel y luego dale un puntaje a cada una según su grado de importancia. El solo hecho de comenzar a priorizar, de sentarse uno con tiempo para analizar las preocupaciones, hace que la ansiedad disminuya. Si yo tengo a mi mamá enferma y también tengo una deuda, ¿cuál será mi prioridad? ¡Que mi madre se recupere! La deuda será secundaria. Priorizar hace que las cosas pierdan la fuerza para afectar nuestra salud. Si yo te pidiera que nombraras todas las preocupaciones de la semana pasada, no recordarías por qué estuviste preocupado, o tal vez recordarías solo algunas cosas. ¿Por qué? Porque la mayoría de las preocupaciones que tenemos son secundarias, pero suficientes para amargarnos la existencia.

 

Hay mucha gente que sufre estos «trastornos» que son difíciles de superar.

 

Cómo resolver los problemas

Utilizá tu tiempo no para preocuparte, sino para resolver los problemas. Invertí más tiempo en soluciones, en analizar y resolver aquello que te preocupa. Buscá por lo menos cinco o seis soluciones a un problema. Priorizá y pensá qué podés hacer. Si llueve, no podemos hacer nada pero podemos pensar cómo reaccionaremos a la lluvia: si llevaremos un paraguas o si usaremos un piloto para la lluvia. Todo el que tiene coche, por lo general también tiene un seguro, pero eso no evita que alguien pueda chocar. Aun así, el seguro nos brinda cierta tranquilidad, es una especie de solución, no previene el accidente pero nos alivia. Nadie nos garantiza que no tendremos problemas pero cuando nos dedicamos a pensar en soluciones, sentimos alivio y así evitamos que la ansiedad normal se transforme en patológica. Hay gente experta en pensar soluciones, en activar ideas, para resolver sus preocupaciones. En lugar de estar todo el día dando vueltas a las mismas ideas en tu cabeza, tomate tiempo para sentarte tranquilo y determinar qué es más importante para vos. Siempre pensá cinco o seis posibles salidas a los desafíos que enfrentes en tu vida. No te ahogues en la preocupación, recurrí a la prueba y el ensayo. Si así lo hacés, hallarás herramientas que no pensabas que estaban en tu interior.

¡Sé una persona de soluciones y no de preocupaciones!

Fuente

 

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