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Nada de lo que hago le parece bien


Muchas personas a diario desperdician minutos y horas de su tiempo tratando de descalificar a todo aquel que encuentran a su alrededor. Pareciera ser que disfrutan del hecho continuo de menospreciar y rebajar a los otros, sea cual fuere la tarea que esté realizando y el vínculo que tenga con la víctima. Hagas o no hagas te va a descalificar.

Por eso, frente a tanto ataque verbal es posible que en reiteradas oportunidades te hayas cuestionado el origen de tal agresión, el motivo, y las causas que lo motivan y seguramente no hayas encontrado ninguna causa. 

¿El por qué de este accionar? 

La idea es que vivas desconfiando, te sientas inseguro y seas dependiente de sus palabras y opiniones. 
¿Qué hacer para ser libre de la descalificación?

El tema aquí es poder analizar qué hacemos nosotros con esa descalificación y ese insulto que recibimos: ¿le damos credibilidad y lo tomamos como una certeza o no le damos valor ni sentido?

Muchos de nosotros tomamos las palabras del descalificador como “palabra sagrada”, sin discernir que nos estamos haciendo cargo de sus palabras y no de las nuestras. Paulatinamente las vamos creyendo y le otorgamos un valor desbastador que nos paraliza en nuestro accionar para lograr todo aquello que nos hemos propuesto, con lo cual al hacerlas carne, podremos llegar a tomar las peores decisiones para nuestra vida. 

Por todo esto, el primer paso para no dar lugar a la descalificación, es poner en orden tu mente y refutar todo lo que hasta hoy creíste como cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento cierto, y la suma de ellos, —pensar bien de vos mismo y de tus capacidades—, sanará tu estima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Para romper con la descalificación que alguna vez recibiste, cambiá y ordená vos tu propia atmósfera interior, y decidí a qué persona vas a dejar entrar en tu círculo más íntimo y a quién no. Cuando defiendas tus creencias y tus valores, podrás afirmar tu estima, tu valoración y tus acciones.
Comenzá por priorizar tu vida, cuidá tus emociones y elegí a qué voz vas a escuchar y le darás importancia. Sé libre de cada una de las palabras y de las insinuaciones que asumiste como ciertas y sé vos el constructor de tu propia vida. 

Fuente

 

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